14/6/12

zsc R TX

No tengo idea de lo que sigue: conejos saltando del sombrero, el teatro en llamas, o la visión de risas idiotas y ningún sonido. Porqué sabemos tan poco sobre lo mucho que conocemos es que se nos escapan las vibraciones perpendiculares —y marcho a zonas misteriosas otra vez. Es un impulso natural, histórico quizá. Entonces, ante la incertidumbre se aparece la angustia develando la auténtica persona; la cara oculta que imaginábamos. Es tanto por decir. No me es asequible tanta palabrería. Sólo ü podrá tener claridad de la obscuridad. Él, que vive en ella.



29/5/12

§⅛¡⅜+*2

Snakes speak when snakes hiss
I know this. I know this,
Snakes kill when snakes kiss
I know this. I know this...



27/5/12

b \ d











Y había una piedra, dos escarabajos (azul y rojo) separaron sus caminos. Norte/Sur. Cayó un guante de la ventana, de forma lenta y pesada. Observé cuando lo levantaron, no a quién. Explotaron a la vista. Cuando mi sierra se acerca, levanto las piernas dando paso. La distancia es vasta. Dieron de sí, la escena desvaneció asombro. Y había una piedra. Otra mano en la zona. Luego detengo el cese; contrario a la moraleja el tiempo no importa. 1, 900802, 33, 2012,,,, ahora, aquí. Déjà vudu. Todo lo haces bien. Lo pasas bien. La escalera bajo la puerta. Entras por ella. Entra también. Entro yo.





21/5/12

¦<·>¦

En clave. Para el discernimiento de los limpios y jubilo de los sinceros. La acción a tomar repatria no hacia una dirección. Escasez de últimos conlleva a la impronta de superestructuras. Dos elementos aislados, jamás mezclados, descienden por la espiral de un tercero. ¿Posibilidad? Sí, algo hay de eso. Mas en el acto se vuelve. Fermento de hierba. Humo y anuncios. Serpientes y escaleras. Retracto de sangre. 


20/4/12

DD NN


La verdad no tenía nada en las manos con qué defenderme. Recibí los golpes sin poder esquivarlos, o intentarlo, ni disfrutarlos o sufrirlos. Vamos: no moví un pelo. Tenía los ojos abiertos, como puertas (las de las casas en que alguna vez viví, pero nunca habité); los tenia abiertos para no imaginar más cosas. Sin embargo no les oía. Sus bocas se movían, y sus miradas, de ira, se hacían rojas. Pero no producían sonido. Era algo para no creerse. Yo sin moverme. No era miedo lo que me mantenía así, aún cuando al principio lo creyera. Era una intuición, sólo eso. Dí cuenta porque comencé a temblar cuando percibí ese extraño silencio. La sangre, piel, cabello, huesos triturados. Todo era falso. El miedo me hizo mover, y el movimiento cerró mis ojos. Al pasar esto una sinfonía se inserto en mis oídos. No eran sonidos de la tierra, o no tan sólo. Escuche todo la anterior, lo que habían borrado con tinta. Escuche la sangre, la piel, el cabello y los huesos olvidados. Me sacudía. Seguí recibiendo golpes, mas ahora pude sentirlos. Nada tenía la verdad: era miedo lo que me protegía.

10/4/12

ddl mrz*

Confusión


En esta casa que habitamos, dentro de una ciudad que compartimos, en un lugar ya olvidado, nos perdemos de los sonidos perpetuos. Se transforman en rocas que sólo sirven para levantar más el muro. Cada movimiento —aquí dentro— nos transporta al mismo lugar de donde veníamos. Lentas luces de neón. Una tras otra. Sobre el muro y sobre sí mismas. No llegan a ti; no llegan a nadie. Pero afecta la repetición. No es aprendizaje. Ya no queda nada para aprender. En este punto no. Habría que salir de esta habitación, de esta casa, de esta ciudad, de este lugar.
Todo está olvidado. Vuelvo a empezar:


—No veas la luz— 








* Texto publicado en Dédalo, revista cultural. Marzo 2011. Guanajuato, Guanajuato.